Mil ruidos chiquititos

Estoy convencido de que lo acabará con la humanidad es el ruido. Ni la contaminación, ni una guerra nuclear, ni si quiera el reggaeton. El ruido es lo peor. Valga aquí un pequeño catálogo de ejemplo.

El mosquito tenebroso. Es el rey de los ruidos pequeños. Un zumbido tan leve que casi ni se escucha y que es capaz de tener despierto al más sereno de los mortales con los ojos inyectados en sangre hasta las tres de la mañana. Hay gente que ha muerto intoxicada por insecticida tratando de matar un mosquito. El mosquito no, tal parece que son inmortales.

La mosca insurrecta. Tengo un odio muy especial por estos animalejos que tienen la peculiaridad de pasar de comer mierda a, directamente posarse sobre tu comida (vamos a ver, bichejo asqueroso: o te gusta una cosa o la otra, las dos cosas no ¿lo haces, por joder?) y que por sí solas explican que dude de la salud mental de A. Machado por dedicarles un poema. Aun así, lo que más odio de las moscas es cuando de repente una parece querer meterse en tu cerebro a través de la oreja. Escuchas un zumbido que aumenta de repente y pensas “ya está, ahí viene”.

Ese ruidito del carro. El del carro es un ruido especial. Porque no suena hasta que no lo tenes un tiempo y solo cuando le da la gana. A veces, solo lo escuchas vos. Y te preguntas “¿qué será? Nah, probablemente nada. Pero… ¿y si es el tornillo del timón que se está aflojando y cualquier día me quedo con él en la mano mientras voy a 120 por la carretera a Masaya? Seguramente un montón de gente muere así”. Y entonces lo llevas al mecánico. Que los mecánicos es bien sabido que son inmunes a este tipo de ruidos (debido al alboroto de las máquinas en el taller y sobre todo al alto volumen de la radio sintonizando La Tigre). Ha habido gente que, desesperada por el ruido ha tratado de vender el carro. Hasta que el comprador pregunta “¿Y ese ruidito?”.

Los niños (de los demás). Los niños son unos seres de una naturaleza muy especial. Capaces de ser adorables en algunas situaciones (y concretamente, en fotos en blanco y negro ligeramente borrosas con sombreritos graciosos) y totalmente abominables en todas las demás. Los niños tienen dos variantes especialmente odiosas. Son el niño de los vecinos (que siempre están entrenando para el campeonato mundial de trompo, al parecer) y cualquier otro niño en modo “MAMA, MAMA, MAMA, MAMÁ…” Lo curioso de este ruido es que solo es audible por los que estamos alrededor, los propios padres son inmunes. Es como cuando un niño está en modo rabieta con el volumen a tope y los padres te dicen con toda la tranquilidad del mundo “no te preocupes, ahí se va a cansar”. A lo que vos, al borde del colapso nervioso respondes: “Esta bien, pero ¿y si me estalla a mí antes el cerebro?

Los vecinos fornicando. Miren, yo soy partidario del sexo. A mí que la gente coja me gusta, aunque solo sea porque igual un día me toque a mí (¿Cómo funciona esto? ¿Por tandas? Lo digo porque me parece que a mí me dieron vuelta con mi turno ¿eh, cabrones?). Lo que no soporto es que cojan los que están cerca de mí, porque me hacen recordar que yo no lo estoy haciendo. Y si la que lo hace es una vecina que esta buenorra, pues mirá, todavía porque lo mismo hasta da para paja es fiera imaginártelo. Pero no. Siempre es una pareja a la que no querés ni imaginarte y que luego te vas a encontrar en la mañana cuando vas a trabajar, lo que siempre es una situación incómoda (Al menos para ellos: “hombre, el que bufa como una locomotora y la que chilla como una rata cuando se viene”). Y encima duran un montón ¿Por qué será que el sexo parece muy corto cuando lo hace uno mismo y se te hace larguísimo cuando son los demás? Misterios de la vida.

Los teléfonos. El celular es ese invento diseñado directamente por Satanas para acabar con la humanidad. Pero que no conforme con el invento original (esos politonos sonando en todo momento) se combinó con la creación de su primo panameño: el reguetón. Ahora podemos estar en una bar tomando una cerveza, en el bus leyendo un libro o en el mar mirando tetas tomando el sol, mientras disfrutamos de los grandes éxitos de la música latina a todo mamón en el altavoz de mierda de un celular. Un comentario extra merece esa gente que nos permite disfrutar de sus conversaciones por  teléfono a grito partido en cualquier parte ¿Por qué siempre gritan tanto? ¿Eso no es atenuante en caso de darle una patada voladora?

Los micrófonos. No, esta es de relleno. Por cierto ¿qué habrá sido de Tata Golosa? Yo creo que tenía una carrera prometedora. Claro que también pensaba que Justin Bieber iba a durar diez minutos y ahí esta. Igual no tengo mucho ojo para estas cosas…

Las bandas de guerra. El rey absoluto de los ruidos de septiembre. Te vas unos días de vacaciones para reposar del ajetreo de managua en el lugar más apartado que se te ocurre (pueblo de interior sin ningún atractivo turístico) y resulta que justo ese día la banda de guerra esta practicando para el desfile patrio y te amenizan todas las mañanas.

Y ya, que es la 1am y tengo que trabajar. Mira, y yo que pensaba que no sería capaz de hacer una lista de al menos 5 cosas, pero al final sí ¿ven? Este es el noveno punto. Pues nada, ya está ¿no? Ahora los dejo, que tengo que ir a alquilar una batería para ensayar en la tarde a ver si me sale un tema de White Stripes que me gusta mucho. Pero ahora no. Voy a esperar que se hagan las 10 de la noche para joder a mis vecinos.

 

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10 pensamientos en “Mil ruidos chiquititos

  1. Y se te olvidaron los ruiditos que SÍ han matado “Las vecinas Chismosas” cacareando de como se pegan cuernos … ahahaha ya sé …. eso sucede porque las vecinas escuchan al vecino fornicar y lo peor que no es con ellas, ¿verdad?

  2. maeeee a mi me paso lo de la puta banda de guerra :@ uno queriendo descansar un par de dias y levantarse a las 3 de la tarde y los muy cabrones(sin oficio) en ves de estudiar estan ahi, dandole a las pailas!!!

  3. alkantarilla, la partís… siempre. eso de el celular con el altoparlante en el bus o la calle, a la hora de ir muy entusiasmada al pegue, a las 7 de la madrugada o al final del día, … uff, si no fuese yo tan chiquita y debilucha, mirá, a la mierda la tolerancia (o pendejez mía).. en un cauce del huembes habrian chatrras de unos 35 celulares chinos imitación del i Phone 4 y sony ericson doble chip… GGGRGRGRGRRRR

  4. Uff, ni hablar de la puta banda de guerra, mis vecinos de oficina practican como desde abril, no existe la paz; a medida que se acerca septiembre mis deseos homicidas aumentan con creces. También agregaría a la lista, el horrible sonido del segundero de un reloj, yo tengo uno que lo puedo usar todo el día y tranquila, pero no puedo dejarlo cerca de mi cama porque me desvela, parece que trae amplificador nocturno el hp.

    Besitos!

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