De como ellas me “tiraban el cuento” a mi

Aunque en parte es cierto que en la actualidad soy un hombre sabio en el ocaso de la vida, no es menos indudable que una vez fui un chavalo tonto y moderadamente atractivo. Entonces yo no lo sabía, claro (porque era tonto) pero esta combinación es imposible de resistir para las mujeres. Al menos para las de menos de treinta, ya luego algunas se avivaban.

Por suerte para mi armonía mental, en aquellos tiempos (fines de la edad media, principios del renacimiento) las mujeres no acostumbraban atacar a los hombres. Seguramente ahora no podría salir a la calle sin que una adolescente me pregunte “¿Querés comprobar para qué me puse un piercing en la lengua?” dejándome extremadamente perturbado (lo que pasa es que soy tímido), pero en aquellos tiempos esos modos no eran habituales. A pesar de eso, tengo que decir que en un par de ocasiones, mujeres se acercaron a mí con intenciones sospechosas. Aunque ya una vez conté de cómo se conquista a una mujer, a veces también por ser un poco lento he dejado escapar oportunidades y como ya también había hecho una entrada sobre las técnicas de cortejo masculinas, se me ocurrió hacer un repaso de algunas de las más extrañas formas en que las mujeres se han acercado para tratar conquistarme.

La que imitaba a Kiko. Bueno, tengo que decir en su defensa que eran los noventa. Todo el mundo imitaba a Kiko. Excepto seguramente yo, que soy el peor imitador de América Latina. Bueno, eso  y que Kiko no me parecía gracioso (ahora es tuani porque es retro). En ese orden de cosas, ver a una chavala que cada vez que coincidía conmigo gritaba mi nombre (Manuuuuuuuu… abriendo la boca con los cachetotes desinflándosele gradualmente) digamos que no me aumentaba la libido. En serio, creo que ni Mónica Bellucci resulta sexy haciendo algo como eso.  

La que se lo dijo a mi madre. Esto fue mucho antes, yo era prácticamente un cipote, pero admito que me pareció gracioso. Poco, eso sí. Entrar donde trabajaba mi madre y decirle que yo estaba “bien guapo y bien bueno” (además, no era cierto… tengo fotos que lo demuestran) a lo mejor le pareció buena idea, pero no fue un buen plan. Solo sirvió para que mi madre se riera de mí por una larga temporada. 

La que me dijo “a mi amiga le gustás” en el antro donde trabajé. Y ahí ya no era un cipote. En serio ¿por qué las mujeres hacen eso? Creo que mi respuesta fue “¿Y qué paso, no tiene lengua? Pues empezamos bien…“, si eso me sucediera hoy diría algo así como “Tiene doce años, ¿verdad? Pues lo siento, no soy sacerdote 

La que me hizo una llamada anónima (mientras mi novia estaba de viaje). La verdad es que no me lo creí del todo. Pensé que era una trampa montada por una amiga de mi novia. Yo es que así soy, si una chavala mira en mi dirección lo primero que hago es voltearme para ver a quien mira, nunca me creo estas cosas. De todos modos tengo que decir que si una mujer no está lo bastante segura de sí misma como para abordarme en 3D (en persona pues… es que con esto de las redes sociales), es poco probable que fuera a una cita a ciegas con ella. A mí, lo que pasa es que me gustan las mujeres con carácter. 

La que me impidió hacerme la colita porque me dijo que estaba mejor con el pelo suelto (entonces lo llevaba largo). Bueno, esta me conquistó, solo quería mencionarlo porque me encantó. No tuvo más que quitarme la cola que me estaba poniendo y decir “así mejor“. Tampoco sabía decir mucho más, la pobre, porque era de habla germana y tenía un castellano bastante penoso. Seguro les hablo tangencialmente de ella en otra entrada. A esta chavala todavía tengo que agradecer una pronunciación que hace que parezca que sé alemán (es mentira, no se). 

La que me invito a andar en bicicleta. Solo para que no parezca que todas de antes de que se inventara la penicilina pongo una de hace como dos días. Para estás vacaciones patrias y por motivos que no vienen al caso requerí la asistencia de mi señora madre para un asunto. Con otras cosas no, pero yo agradecido soy bastante por largo rato, luego de eso la llevé por ahí aprovechando que hacía buen clima a tomar un café (bueno, o un Jack Daniel´s,  total, lo iba a pagar ella). Casualmente encontramos con unos amigos de ella de una de sus variadas actividades sociales. Les diría cuál, pero la verdad es que no escucho todo lo que me dice, así que no lo sé, es que habla todo el tiempo (ya se los conté aquella vez que quería una compu nueva) y claro, uno desenchufa. Pero no eran unos amigos de edad avanzada como sería lógico esperar, sino un chavalo con aspecto de no trabajar regularmente (por no necesitar el dinero, no por estar en el desempleo) y una chavala con aspecto de dedicarse profesionalmente al fitness (al final resultó ser maestra de pre-escolar), ambos de unos treinta y tantos y en ropa de pasear por la playa (que para los que no lo sepan, es parecida a la del gimnasio, pero de marca y sin sudar). Después de un rato de platica en el que hubiera deseado que el café se convirtiera en cervezas de litro, boquitas y/o pizza, llegué a la conclusión de que su relación era de amistad (desconozco de con qué nivel de intimidad, aunque sospecho que el broder era un poquito gay) y no de querinovios como insistía en decir mi madre (ella es mucho de decir cosas que agarran fuera de base a la gente. Se lo preguntó directamente “¿Ustedes son querinovios, verdad?” ante mi vergüenza y su carcajada). Al cabo de un rato, no sé bien como, salió el tema de andar en bici (seguro yo he dicho que sabía andar en bici, no creo que le haya dicho que lo hago habitualmente… yo soy poco de contar mentiras) y a la chavala le hicieron falta segundos para pedirme el teléfono para la próxima vez que salga por ahí  y avisarme. Pues vean, yo se lo di, pero hombre, si una chavala me conoce y me invita a salir en bici en lugar de invitarme a una cerveza es que me está confundiendo con otro. Claro, que ahora que lo pienso, me sacó el teléfono ahí con mi madre en frente, que tiene su mérito. De verdad, la gente está desatada, yo ya no sé…

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10 pensamientos en “De como ellas me “tiraban el cuento” a mi

    • Ajaaaaaaaaaaaaa bandida… ya estuvieras contando cuales fueron jejeje…

      Vos sabés que la unica finalidad de este blog es reirme de las cosas que me pasan con los amigos. Me alegra cuando me lo decís.

      • Vos sabes que todos tenemos nuestros momentos de lucidez y momentos de idiotes ajajajajajaaj Yo hice llamada anonima y le dije acompañame andar en moto era cuando andaba de ruda aprendiendo a conducir motos, camiones y buses jajajaajaj. si la verdad asi deberian ser los blog para desestresar no para complicaciones. tenes buenas entradas la verdad.

  1. ¡Mujeres! Hay de todo en esta vida. Las que saben “tirar el cuento” y las que no. Las que se atreven y las que callan. Pero de todas ellas, estas que se atrevieron a tirarte el cuento están graciosísimas, bueno, supongo, como vos decís que se debía al momento…eran otros tiempos (suspiro). Ahora las chicas somos más osadas y creo que con mejores argumentos… pero en lo que sí estoy de acuerdo es que de cualquier forma que una mujer se insinúe, hable francamente de sus intenciones o lo transmita debe ser, sobre todo, muy original y tener carácter. Por lo demás, a veces las cosas espontáneas son las mejores. 🙂
    Te sigo leyendo Manu…
    Después de unas merecidas vacaciones he vuelto a la alkantarilla. Yo sabía que me esperaba una sonrisa.

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