De la cocina y otros menesteres

Pues nada, que una amiga (no quiero decir su nombre) no deja de hablarme cada vez que me la encuentro en Gtalk de una bendita cena que le hicieron la semana pasada, UNA SEMANA ESCUCHANDO LO MISMO. Y bueno, pues yo me dije ¿ Por qué no hacer una entrada del tipo “Cocina para Dummies“? No estoy insinuando que a la @GabytaC  le haya ido mal (Hijole, ya dije su “seudonimo” sin querer, ojalá no lea esto), para nada. Todo lo contrario. Es sólo que me parece que una cosa como esta puede que sea algo necesario para la subsistencia…

Es por todos sabido que un soltero se puede sustentar de cerveza y pizza congelada hasta prácticamente los treinta (después ya va siendo necesario tomar complementos dietéticos como meneitos y maní) pero hay algo más cierto todavía: una de las claves para conquistar a una mujer, es poder cocinarle algo.

La verdad es que a la hora de seleccionar pareja valoran mucho más que un hombre pueda, por ejemplo, poner una lavadora (bueno, de hecho, valoran que lo haga, no solo que pueda) o dejar los baños relucientes, pero esto lamentablemente no es tan fácil hacerlo pasar como cita (“Mmm… guapa ¿te venís a mi casa y mirás como limpio los azulejos de la cocina?”). Y es una pena, porque seguramente algo así les excitaría bastante más que un striptease (admitámoslo: una actividad que requiere tener buen aspecto en ropa interior y realizar movimientos sexys al ritmo de la música no parece creada para que la realice un hombre… al menos no para la mayoría).

Si las mujeres no fueran víctimas de ese colosal engaño llamado romanticismo (no es culpa de ellas, las educaron así) lo que estimarían de verdad es que cuando un hombre las invitara a cenar fuera capaz de hacer comida de verdad. Pero claro, hay que reconocer que una cena a base de huevos fritos o ensaladas, por muy saludable que sea, es poco romántica. Por esto voy a dar unas sencillas indicaciones para realizar algo simple, práctico y efectivo. Quien tenga interés en el tema seguro que puede encontrar información en Wikipedia (digo yo).

Para una cena romántica yo siempre recomiendo la pasta. Lo primero es que es fácil de preparar y le gusta a casi todo el mundo. Segundo, se recomienda acompañar de vino*, lo que siempre… mmm… facilita algo las cosas. Otra gracia de la pasta es que se puede preparar de mil formas diferentes. Para este ejemplo voy a usar mi versión de los spaghetti carbonara, que ya aviso a los puristas, aprendices de chef y a cualquier italiano que lea esto, que se parece a la original como un huevo a un pipián, pero a mí me funciona. Que están ricos, quiero decir.

Lo primero a tener en cuenta antes de cocinar es que la cocina tiene que estar limpia. Si los hacés en tu propia casa es conveniente que tengás la precaución de haber hecho una limpieza intensiva de las instalaciones. Nadie puede comer muy tranquilo si ha visto ratas jugando “desmoche” con las cucarachas donde se lavan los platos.

Otro detalle importante (y en el que más acostumbran a fallar los hombres) es que las mujeres aprecian considerablemente que la cocina quede después en el mismo estado en el que se encontraba antes. Esto significa que después de haber cocinado, todo tiene que haber vuelto a su sitio, todo tiene que estar reluciente. Ya si lavas los trastes y los guardas en sus lugares correspondientes es posible que ella termine abusando de vos directamente en el suelo de la cocina antes de tocar la cena (por eso es beneficioso que el suelo tampoco esté lleno de salpicaduras de aceite). En todo caso es posible que si has hecho todo esto, no le importe demasiado que tu especialidad culinaria sean los sandwiches de pan con jalea y fresco de pinolillo. Pensará que por lo menos lo más difícil ya lo tenés aprendido…

Igual, no conviene exagerar. Si cocinas en su casa y te agarra desmontando hasta el horno de la cocina para limpiarlo puede pensar: a) Que sos un maniático de la limpieza, b) Que pensás que es sucia y la ofendás, o c) Que limpias mucho mejor que ella. Y NINGUNA DE ESTAS COSAS LES GUSTA. Especialmente la tercera, porque les arrebata su tema de conversación favorito con las amigas que es “lo mal que él limpia/lo poco que hace en la casa” (y no querés descubrir que su siguiente tema favorito con las amigas es “lo mal que lo hace en la cama”).

Pues bien, como cualquier mortal sabe, para hacer unos spaghettis regulares hacen falta: 1) Spaghetti 2) Agua, y 3) Salsa. Para que tengan un mínimo de valor: 1) La pasta tiene que estar ligeramente dura (lo que se denomina ‘al dente’; si están gordiblandos es que los sacaste tarde), y 2) La salsa la tenés que hacer vos mismo (usa la de lata cuando cocines para vos mismo).

Les voy a dar un par de trucos Premium. El secreto de mis spaghettis es que cuando los saco del agua ya están casi listos para ser consumidos. Si hervís algo solo con agua, sabe a agua. Si usas con imaginación las especias (dependen de la receta, pero suelen funcionar bien la pimienta, la nuez moscada, el orégano, la albahaca…) ya vas a tener medio trabajo hecho. Por supuesto, en el agua hay que echar también siempre sal y aceite, si  es aceite de oliva mejor (también sé que hay gente que recomienda mantequilla, supongo que esto es cosa de gustos). El otro truco es que cuando metas la pasta en el agua lo hagás con estilo: se ponen verticales en el centro de la porra y se sueltan de golpe. El resultado es que los spaghettis se reparten en círculo alrededor de la porra formando una figura simpática. Los expertos aseguran que es para que se repartan bien y no se peguen, pero la verdad es que el efecto es el mismo que el de barajar los naipes como a la americana: parece que sabés; así que si después la cosa no sale bien siempre podés achacarlo a la mala suerte… (se me olvido decir que la pasta no hay que echarla nunca antes de que el agua hierva; yo de hecho suelo dejarla hervir un buen rato antes de echarla para que agarre el sabor de las especias).

Claro que, el secreto de la cocina es el mismo que el de una pareja duradera el amor mucha dedicación. Es decir que no esperes que te salga bien si estás todo el tiempo saliendo de la cocina. En todo caso no vas a poder, porque seguramente se te acumule el trabajo (además, tenés que estar removiendo la pasta para que no salga toda de una sola pieza). Otra cosa significativa es la potencia del fuego, pero esto por desgracia se aprende con la práctica. Solo puedo decir que si no están muy seguros, procuren hacer las cosas despacio (esto viene a ser como… bueno, como todo).

Mientras la pasta se está cociendo tenés un rato para preparar la salsa, sobre la que luego ya les comento. Eso sí, recomiendo poner una alarma para que no se te pase el momento de sacarla. Sobre esto hay variedad de opiniones. El método más espectacular de saber si está en su punto es tirar un spaghetti contra la pared. Si está poco hecho rebota, si está en su punto va ir cayendo poco a poco como si estuviera vivo (si se queda allí como parte de la decoración es que te pasaste) De todos modos lo considero una trastada. Es mucho más sencillo seguir las indicaciones del paquete (llámenme atrevido si quieren) y un minuto o dos antes de lo que dice probarlos (es recomendable que el fuego no sea muy fuerte, tienen que hervir, pero al mínimo). Si te parece que tienen la textura adecuada es que se pueden comer. En ese momento, los pasas a escurrir (esto generalmente se hace donde se lavan los trastes o en el lavandero). Entonces los remojas con agua del grifo. Pero lo necesario para enfriarlos, tampoco es que les vas a dar un baño. Los dejás escurrir un momento y los ponés en la sartén donde tenés la salsa y los estás removiendo bien allí para que se mezclen y agarren calor.

Sobre la salsa, la verdad es que se puede hacer la pasta con casi cualquier cosa. Yo de hecho acostumbro empezar sofriendo ajo y cebolla en aceite de oliva (podés freír un zapato en esto y queda comestible) para después echar lo que se me antoje en el momento. Para esta receta en concreto utilizo algo de ajo, bastante cebolla (el punto correcto de la cebolla es cuando se vuelve transparente, antes de ponerse marrón), bacon cortado pequeño, champiñones cortados en láminas (de lata sirven, no hace falta que los recojan ustedes mismos en el monte) y aceitunas (de las deshuesadas; y no mucho, que no le gustan a todo el mundo). No olvidés que a esto también hay que echarle sal, pimienta y alguna especia (yo soy muy de especias; el orégano sobre todo). Si hacés todo a fuego lento evitás que se queme algo. La receta original lleva huevo y queso, pero sucede que quedan más ligeritos como yo los hago. La idea es no estar demasiado hinchado por si después surge algún tipo de actividad física (una juego de twister, correr al trote o algo así).

En este punto, se echa en la sartén la pasta, un poco de crema, se remueve un ratito y se prueba. Todavía estás a tiempo de agregar sal o especias si es necesario, pero cuidadito con la pimienta, que engaña.

Con esto ya sería todo. Se puede decorar la mesa con velas si crees que no va a peligrar la vida de nadie con ello (y si estás seguro de que no le molestan las cursilerías) Si durante la velada escuchás lo que dice y no le mirás todo el rato el escote (aunque un poquito sí, se tiene que sentir atractiva) ya fantástico. Eso sí, si esto funciona y terminás quedando con la chavala más veces, te aviso de que vas a tener que aprender a cocinar más cosas…

* No me importa si tu bebida favorita el fresco de cacao o la chicha, esta receta se acompaña con vino tinto (Lambrusco si encontrás… o ya por último el de caja). Además, no es demasiado caro y a las mujeres suele gustarles. Si no encontras, los vinos rosados espumosos suelen pegar bien. Y mucho cuidado que algunos tintos son más para carnes (Los Riojanos, dicen) y si ella lo siente muy fuerte te vas a terminar bebiendo la botella vos solo… con catastróficas consecuencias.

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24 pensamientos en “De la cocina y otros menesteres

  1. Te hua hacer 2 comentarios:

    Bueno seamos Sin Ceros… vos y yo sabemos de muy buena fuente, que al final que el tema favorito de las mujeres es volver el “chiste malo de la semana” al hombre no lo hace bien en la cama…… por eso del comentario del tema favorito…

    Y el segundo es que fijate que con la despedida de la seccion pues de 45 personas en la seccion a 45 les gusto el vino rosado espumoso que de hecho es de proporciones factibles dentro de la ecomia y da justico un buen resultado…. te acordas de aquella brother que se puso hastaaaaaa el sereguete, si si esa justicoooo esa de “Ustedes no son mis brotheressss”

  2. Jajajajajaja joder!!! He estado súper estresada esta mañana pero este post ha merecido la pena y me ha sacado varias sonrisas, que ya parezco loquita frente al monitor riéndome sola, en fin, que las pastas son mis favoritas y el lambrusco mi vino en solitario por excelencia, casi no hay variedad de lambruscos por acá pero se resuelve.
    Esteee, esa receta de la carbonara voy a tener que probarla porque la mía no va así, sin embargo, se me hizo apetecible y la voy a hacer.
    Aunque el post está más dedicado a los chicos para impresionar, no deja de ser útil para las chicas que quieran ofrecer una cena rápida, rica y elegante.
    Lo de la actividad física luego de la cena me quedó clarísimo, aunque el “twister” suele jugarse mejor si el el vino fuera blanco 😉
    Como siempre Manu, la partiste. Pude hasta imaginarte de laborioso en la cocina…

    • Sabés, estoy respondiendo los comentarios hasta hoy. He andado indisciplinadísimo… pero fueron muchas personas las que me han dicho lo mismo “Me muero de la risa frente al monitor” “Mis compañeros de trabajo me ven como loca” y sabes que ME ENCANTA, en buen plan.

      A mi las pastas… pues te lo pongo así: Si voy a la refri y no hay frijoles para mi no hay comida. Si voy a algún estante de la cocina (cuando no encuentro frijoles) y no hay pastas es que definitivamente estoy pasando hambre.

      La receta es transferible, modificable, confiscable, etc… 😀

      A los chicos no los quise impresionar, simplemente compartir el conocimiento (que tampoco mucho no es) … a la que quise impresionar fue a la Gaby que ya me tenia hasta los mismísimos %$@ de tanto hablarme de su bendita cena… pues TOMA que yo manejo mis trucos también.

      “Twister” con vino blanco… wua agarrar consejo.

      Gracias, si es que me vieras con mi delantalcito y mi gorro. Una monada

  3. A ver cuantos logran conquistar alguna fémina con tu receta, a ver que día la pruebo aunque sin aceitunas, yo nada más he probado la receta clásica.

    Este post debería de entrar en la categoría “servicio a la comunidad masculina”

  4. Leerte quita el estres cientificamente comprobado.. Me dio hambreee y la recetaa se lee divina.!! Habrà que hacerla..Otra para el TOP antiestres..

    Saludos.

  5. Hasta ahorita me di la tarea de comentar la entrada en la que fungí de sexy musa inspiradora.

    Y pues nada, se le agradece la intención.

    Manu querido, ya está definido, te contaré hasta el último ronquido. Cuando me vuelvan a preparar tajadas con queso, te aviso.

    Y claro, es importante que los hombres tengan este – y muchos otros – detalles como eso. Nos hacen sentir bien y por supuesto, eso habla muy bien de ustedes. Aunque sea pedir con anticipación comida china, ñam, ña.

    Besitos grandotes

    • Espero no haberte ocasionado ningún problema con esto 😀

      y pues nada, tengo el presentimiento que no es la primera ni la última entrada donde va ir tu nombre…

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